Las Promesas de Dios | El antídoto para la crisis

Ahora bien, como Dios no miente, su promesa y su juramento no pueden cambiar. Esto nos consuela, porque nosotros queremos que Dios nos proteja, y confiamos en que él nos dará lo prometido.  Esta confianza nos da plena seguridad; es como el ancla de un barco, que lo mantiene firme y quieto en el mismo lugar.
-Hebreos 6:18:19

Sería sumamente absurdo preguntar si alguna vez te has sentido defraudada. Todas, en algún momento de nuestras vidas, hemos experimentado la decepción, la ansiedad, la soledad, la necesidad y el miedo, y por consiguiente cada una de estas situaciones nos llevan a experimentar una crisis.  Así también, mientras te encuentras en ese estado de incomodidad y desesperación debes enfrentarte a las diferentes reacciones de quienes te rodean. Probablemente has pensado como yo: ¡Bah! La gente cree que va a resolverme la vida con decirme que “todo va a estar bien” o “tranquila, a todos nos pasa, lo vas a superar”. Claro, aceptamos sus palabras de ánimo por cortesía, pero en nuestros adentros, hacemos la famosa expresión: “Tú no sabes lo que yo estoy pasando”.

La verdad es que ninguna persona, por más cercana que sea, podrá saber con exactitud lo que nos sucede desde una perspectiva interna. Jamás subestimo la magnitud de una crisis, sin embargo, especialmente nosotras las mujeres, debemos aceptar que en ciertas ocasiones somos expertas ahogándonos en vasos de agua (sin tocar el punto de los efectos de los cambios hormonales). Lo cierto es que cada situación nos afecta de alguna manera y muchas veces, si no estamos firmes en las promesas de Dios y olvidamos en quién tenemos que poner nuestra confianza, seguramente perderemos el enfoque y pondremos en alerta de peligro la estructura de toda nuestra vida.

La crisis no es el problema, sino nuestra reacción ante el problema.  Muchas veces, cuando no sabemos cómo enfrentar las situaciones que nos asedian entramos en una crisis. En el capítulo 20 del libro de Números vemos a Moisés y su gran dilema con el pueblo de Israel.  Una vez más los israelitas muestran su lado indomable, proclamando con vehemencia su descontento contra sus líderes porque no había agua para la congregación.  No era la primera vez que Moisés se enfrentaba a una situación así con el pueblo. Esta vez, junto con Aarón, sale prácticamente huyendo a la entrada deltemplo.  Allí Dios le da las instrucciones para resolver la situación.  Simplemente Moisés tenía que tomar la vara, reunir la congregación yhablarle a la roca y ¡Agua para todo el mundo! Pero entonces, llega el momento de crisis: la reacción ante la situación.

Éste último detalle puede cambiar todo el panorama de nuestras vidas en tan solo un instante.  Entonces, ante la situación tenemos dos opciones: Creerle a Dios mientras hacemos su voluntad y esperamos en Él o simplemente permitir que las emociones momentáneas nos controlen y manejemos el asunto como mejor nos parezca.  En el caso de Moisés, aún habiendo visto tantas manifestaciones de Dios, no pudo controlar sus emociones. “Su conducta fue apresurada y apasionada” (Fausset, 1997). Moisés no supo manejar su crisis y esto lo llevó a golpear dos veces la roca en vez de hablarle como Dios le había ordenado.  Más que una rabieta o un acto de coraje, Moisés mostró rebeldía,  incredulidad y sin duda alguna, desobediencia. Todas las cosas que reprochaba Dios de su pueblo.

Todas hemos vivido situaciones que nunca pensamos que llegarían a suceder. La verdad es que no siempre tendremos una noción real de nuestro nivel de resistencia hasta que nos enfrentemos a una crisis. El problema está en que en ocasiones buscamos las herramientas en lugares y personas equivocadas y de la manera incorrecta. Debemos entender que hay asuntos que nos corresponden a nosotras, pero hay otros asuntos que le corresponden a Dios, y es en este punto donde muchas fallamos. Muchas veces nos morimos en el intento porque usamos nuestras fuerzas para intentar resolver lo que no podemos y no dejamos a Dios hacer su trabajo.

Lo sé, SOMOS MUJERES y en nuestra espectacular naturaleza está el querer hacer lo que nos toca, lo que le toca a Dios y ¿por qué no? lo que le toca al resto del mundo.  Quizás suene exagerado, pero tendemos a desgastarnos simplemente por no saber delegar y sin darnos cuenta, estamos actuando como el pueblo de Israel, que aún siendo testigo de la veracidad y autoridad de Dios, era muy olvidadizo y peor aún, desobediente. Ahora bien, hay algo que es aún más frecuente y es una práctica que desde hace un tiempo me ha hecho reflexionar. Sufrimos de una pésima memoria, pues hemos olvidado las promesas de Dios.

Las promesas son esa expresión de la voluntad que alguien se impone de cumplir algo.*  Dios nos ha dado tantas que cubren cualquier situación que podamos experimentar. ¿Por qué es tan importante recordar y creer en las promesas de Dios en nuestros momentos de crisis?

  • Podemos descansar en sus promesas. Salmo 23:2, 34:4; Isaías 26:3
  • Somos fortalecidas por esas promesas. Filipenses 4:13; 1 Corintios 10:13; Apocalípsis 21:4
  • Las promesas de Dios nos dan una esperanza viva. 1 Pedro 1:3-5; 2 Pedro 3:13
  • Podemos refugiarnos en las promesas de Dios. Salmo 84:11, 91:10
  • Somos herederas de las promesas que Él ha hecho. Hebreos 6:12
  • Solo Dios puede hacer que se cumplan. Lucas 18:27
  • Sus promesas nunca cambiarán y siempre se cumplirán. Josué 23:14; 2 Corintios 1:20
  • Las promesas de Dios nos dan vida eterna. 1 Juan 2:25; Juan 14:2-3

Pero ante todo debemos entender que estas promesas están diseñadas y destinadas para aquellos que aman, obedecen y le creen a Dios. Mujer, Dios te diseñó para este tiempo y para esta hora. Sus promesas no son como varas mágicas que desaparecerán la crisis, pero sí son el antídoto perfecto para contrarrestar cualquier tipo de intoxicación, tanto en el plano personal como en el espiritual. ¡Atrévete a creer!

 

 

De todo corazón,
Miredys

 

 

Fausset, J. (1997). El cuarto libro de Moisés llamado Números. En Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. (Tomo 1, pp. 140). Texas: Casa Bautista de Publicaciones

*Definición obtenida del Diccionario en línea Wordreference.com

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