¡Suéltalo ya! | Un reencuentro con mi viejo cajón

¡Voy a hacer algo nuevo!
    Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
-Dios


Hace unas dos semanas llevo disfrutando de algo parecido a unas vacaciones. En estos días libres de mi trabajo intento hacer algo diferente o saco el tiempo para hacer aquello que no había podido realizar en la casa. Hoy ha llegado el gran día: ¡El día de limpieza! ¡Uff! Realmente cada vez que pienso en esto es una sensación agridulce, me encantan los resultados, pero el proceso no siempre es muy gratificante. Así que cuando de buscar la motivación se trata, nada mejor que ropa cómoda (sabemos lo que eso significa: worst outfit ever), un buen playlist y todo un día libre para poder lograr con éxito el plan de reorganización.

Mis días de limpieza son todo un proyecto. Pero de este asunto hay una cosa que para mí es sumamente importante, difícil e ineludible a la vez: DESHACERSE de aquello que ya no hace falta. ¡Rayos! Es increíble cuantas cosas podemos tener sin usarlas, pero aún no encontramos la manera de desprendernos de ellas. Se dice que eso sucede gracias al valor sentimental que le damos a las cosas.

Mientras me disponía a recoger el closet, decidí reabrir un cajón que tengo desde hace un tiempo en el que guardo muchas cosas. La última vez que lo hice no me sentía muy preparada para soltar. Así que simplemente guardé en ese cajón aquello que no quería ver, pero que aún no era capaz de eliminar. Pensé que era lo mejor en ese momento. Fue la decisión más fácil, pero sin dudas, la menos efectiva.

¿Te has dado cuenta de algo? He utilizado varios verbos importantes, pero el dualismo que poseen nos resulta complicado y difícil de asimilar. Verbos como deshacer, desprender, soltar y eliminar son acciones tan necesarias e incómodas a su vez, que muchas veces nos hacen sentir que no tenemos la fuerza y voluntad necesarias para emplearlas.  A simple vista solo vemos una pieza de ropa, una foto vieja, una carta escrita a mano o un simple objeto que por su sencillez no aparenta tener gran valor. Pero no se trata del elemento en sí, sino la historia que representa, las memorias que despiertan, llevándonos a (re)sentir esas emociones o sentimientos de los cuales estamos huyendo desde hace mucho tiempo.

Cuantas personas vemos remando en el mismo lugar donde una vez se estancaron, como si se le hubiesen esfumado las posibilidades de resurgir, revivir o de transformarse. Muchas veces llegamos a un puerto nuevo, a un lugar que no conocemos y no nos atrevemos a salir porque pensamos que no sabemos la ruta para llegar a casa otra vez o porque se nos hace más fácil sentarnos a esperar que a alguien se le ocurra socorrernos. Y todo esto ocurre porque no hemos tenido el valor de cerrar, de soltar, de desprendernos.

Al reecontrarme con ese cajón sabía que había algo que hacer y que no se trataba de cuanto tiempo tuviese guardado las cosas en el cajón, sino de cuanto tiempo había tardado en cerrar esas historias en mi corazón (mente). Mientras me deshacía de cada cosa, recordé que aunque las memorias no se eximen, los sentimientos se pueden transformar y aquello que alguna vez fue una historia de dolor, hoy es solo un recuerdo de aprendizaje.

Soltar, cerrar, deshacer o desprenderse no es una acción inmediata, sino un proceso que dura según tu determinación y ganas de superación. No importa lo incómodo o doloroso que pueda ser, puedes estar segura o seguro que al final valdrá la pena. No pienses que esto signifique que vas a perderlo todo, sino que ahora habrá espacio para crear algo nuevo.

¡Voy a hacer algo nuevo!
Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto,
y ríos en lugares desolados.
— Isaías 43:19

Aún donde hay caos, en el vacío o donde hay desorden él puede crear algo nuevo, algo que no había existido antes. No importa si soltaste todo lo que tenías, si te tuviste que deshacer de lo que más amabas o si te tocó cerrar uno de los capítulos más importantes de tu vida. Dios quiere crear cosas nuevas y darte la capacidad para que puedas transformar tu pensamiento.

Si pasa el tiempo y no recuerdas este post ¡No importa! Pero nunca olvides que tienes la capacidad de transformarte, tienes la capacidad de desprenderte de esos elementos que te atan a historias que ya no suman nada a tu vida, tienes la capacidad de ser libre. Eres capaz de ser feliz.

 

 

De todo corazón,
Miredys