Ruta a la Felicidad

¿Cuántos caminos has recorrido? Vivencias, momentos, una gama de recuerdos e historias que son la causa y a su vez el efecto de lo que eres hoy. Dentro de tantas cosas, no sabes aún cual se resume en tu mejor momento pues aún eres de esos que vive esperando algo más. Si es así, no te sientas tan exclusivo, somos muchos los que hemos vivido lo mismo. Algunos lo llaman ambición, otros, simplemente se niegan a conformarse. Pero están esos que han esperado tanto ese momento ideal, que es muy probable que lo han dado por perdido. Llámalo como quieras: el trabajo de tu vida, tu alma gemela, darle la vuelta al mundo, saber cuál es tu llamado… no sé.

Yo también viví mucho tiempo anhelándolo. Pero perdí mucho tiempo esperándolo. Hubo momentos que pensé estar casi a la puerta de mi ruta a la plena felicidad. Al final, esa misma puerta la vi cerrarse ante mí sin ningún tipo de contemplación. No obstante, he tenido mis momentos de gloria. Sí, he tenido grandes e inolvidables momentos. Momentos que una vez fueron sueños y dejaron de serlo para convertirse en las mejores experiencias de mi vida.

Hace unas pocas semanas tuve uno de esos, hasta me sentí feliz (casi realizada). Pero la felicidad me duró a penas unos días. No siempre es tan fácil como parece. Y en mi espacio, en ese tiempo en el que a veces nos urge hablarnos a nosotros mismos, tuve que entender que:

Al final de cuentas solo son momentos. Solo son experiencias que tienen un tiempo y un lugar. ¿Que marcan eternamente? Sí. ¿Que el recuerdo y el aprendizaje pueden durar toda una vida? Claro que sí. Pero ¿qué queda cuando todo pase? ¿La vida no tendrá sentido mientras “no pase nada extraordinario”? Alguien dijo una vez que se trata de…

Abrazar cada momento y transformar cada momento en un autodescubrimiento de dicha… No en un momento futuro, cuando yo tenga o cuando yo gane, entonces si estaré feliz… Porque tal vez pueda que estés feliz por un minuto, pero después te vas a tener que hacer feliz nuevamente… esa es la cosa mas grande que yo encontré.

El momento no es un suceso en particular, ese momento eres tú. Todo lo que eres, todo lo que das, todo lo que recibes, todo eso que reside en tu interior y todo aquello que reflejas y compartes con tu prójimo, eso es lo que hace cada instante de tu vida tan bueno o tan malo como decidas. Sí, hay momentos que las circunstancias nos ganan y nos hacen ver que nuestro “momento” no llegará. ¡No te canses! Hay tanto que ver y vivir. No hay un manual de vida que nos obligue a sentirnos en la cima todo el tiempo, pero sí hay uno que nos dice que cuando nos sintamos en el suelo, miremos hacia arriba, nos levantemos, nos sacudamos y logremos retomar el camino

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
— 2 Corintios 12:10

Así como Pablo, no digo que yo misma ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante (Fil. 3:13) Aún espero muchas cosas, aún no se han cumplido todos mis sueños, pero mientras aguardo, no paro de vivir. Y en esas ocasiones que siento que no voy poder, puedo descansar en la gracia de Dios, pues es en mi debilidad que su poder se perfecciona en mi vida. (2 Corintios 12:9)

El científico Benjamín Franklin no lo pudo expresar mejor:

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

No sé cuál sea tu manera de ver la vida o cómo buscas alcanzar la felicidad. Hoy, yo quiero enseñarte mi ruta: una plena confianza en el Dios que me creó.

 

¡Feliz el hombre que confía en el Señor!

Salmo 34:8

 

De todo corazón,