Noches de Alegría

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Hace unos cuantos días mi playlist de Spotify se ha limitado a una sola canción: Joy of the Lord de Rend Collective.  El ritmo, la melodía y la letra me encantan, además que la puedo tocar en el ukulele. Quiero compartir contigo el coro de esta canción:

 

El gozo del Señor es mi fortaleza
El gozo del Señor es mi fortaleza
En la oscuridad danzaré

En las sombras cantaré
El gozo del Señor es mi fortaleza

 

Mientras escuchaba su letra pensaba en el capítulo 8 de Nehemías.  Un día en el que se juntó a todo el pueblo en una plaza frente a la puerta de las Aguas. Era un lugar espacioso por lo que cabían muchas personas. Sin embargo, solo acudieron los que voluntariamente decidieron ir.  Una convocatoria a la que asistieron hombres, mujeres y niños (todos los que podían entender v.2).

Esdras fue quién dirigió la ceremonia, pues era sacerdote y escriba. Así que era el hombre más cualificado para esta importante tarea. Fue él quien tuvo la oportunidad de llevar y leer el libro de la ley ante todas las personas que se dieron cita en la plaza. Todos estuvieron muy atentos. Esdras y los que estuvieron con él se aseguraron de que cada palabra no solo se escuchara, sino que se comprendiera.

Pero algo muy particular sucedió.  Aquel pueblo se entristeció y de alguna manera se sintieron heridos por las palabras de la Ley.  Al escuchar lo que decía aquel importantísimo libro, fue como si todos sus pecados salieran de un cofre en el que habían estado escondidos hace mucho tiempo. Lloraban y se sintieron tristes no porque se sintieron ofendidos, sino porque se dieron cuenta de cuanto habían ofendido a Dios (v.9.)

Pero ante este momento tan revelador en la vida de todas aquellas personas, hubo un detalle que cambió el curso de aquel panorama sombrío y de tristeza. Precisamente ese día se celebraba una fiesta solemne y debían regocijarse, era el Día de las Trompetas.  Sí, era un día de fiesta. En lugar de llorar, debían alegrarse y disfrutar de la celebración.  Así que Nehemías y todos los que estaban frente al pueblo tuvieron que decir: «Este día es sagrado para el Señor, su Dios. No lloren ni estén tristes»

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Ser confrontados por la Palabra no es algo simple. Nos marca, nos rompe, pero su fin es restaurarnos y luego transformarnos. Matthew Henry dice que el dolor del pecado no debe impedir nuestro gozo en Dios, sino más bien debe conducirnos a él. Dios siempre creará el escenario perfecto para nuestra transformación. En la voluntad de Dios todo tiene un tiempo y una razón. Solo que a Dios le encanta la asistencia voluntaria. Aquellos que genuinamente se acercan a él.  

 

Los procesos de confrontación son necesarios para nuestra transformación. No podemos disfrutar del gozo del Señor, si no hemos experimentado el poder de su quebrantamiento. Pero solo la alegría del Señor es la que puede fortalecernos aún en medio de los momentos de dificultad. No siempre tenemos que esperar que llegue el día para sentirnos fortalecidos, durante  nuestras noches, Dios también nos muestra su fidelidad. El Salmista dijo: Bendeciré al Señor, quien me guía; aun de noche mi corazón me enseña. (Salmo 16:7 NTV)  

No estén tristes porque la alegría en el Señor es su fortaleza.
— Nehemías 8:10

Justo cuando entendemos la Palabra de vida, podemos experimentar el gozo de Dios.  Ellos estaban alegres, no por la fiesta, por la comida o lo que bebieron, sino porque habían entendido las palabras que les habían enseñado (v.12). Al vivir en ignorancia y error, nos sumergimos en la oscuridad. Sin embargo, aunque al principio lloremos al recibir la luz de la Palabra, podremos reír al entender que en ella hay grandes y hermosas promesas para sus hijos. Hay esperanza de una nueva vida. Por eso Pablo pudo decir "¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios!" (Rom. 11:33)

Señor, tus obras me ponen alegre,
gritaré de gozo por lo que has hecho con tus manos.
— Salmos 92:4

-Así que todos dejaron de llorar y se fueron a celebrar.-

 

 

De todo corazón, 
Miredys

 


Referencia:
Henry, M. (1986). Comentario Exegético-Devocional a toda la Biblia - Libros Históricos. Barcelona, España. Libros CLIE