The Dark Side

Uno no se ilumina imaginando figuras de luz -afirmó- sino haciendo consciente la oscuridad...
— Carl Gustav Jung

He intentado simplificar este tema en la mayor medida posible. La verdad es que es un tema amplio y complejo en sí mismo, pero creo que es algo de lo que debemos hablar. Léelo con calma. 

 

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Hay dos elementos muy importantes en la vida del ser humano: La luz y la oscuridad.  En medio de éstas también están las sombras. Una sombra no es otra cosa que una zona de oscuridad donde la luz es obstaculizada. Ocupa todo el espacio detrás de un objeto opaco con una fuente de luz frente a él. 

Esta definición me hace pensar en un sueño que tuvo un psicólogo muy famoso llamado Carl Jung.  Con este sueño trató de explicar un fenómeno psicológico que se conoce como la sombra personal.


“Era de noche y me hallaba en algún lugar desconocido avanzando lenta y penosamente en medio de un poderoso vendaval. La niebla lo cubría todo. Yo sostenía y protegía con las manos una débil lucecilla que amenazaba con apagarse en cualquier momento. Todo parecía depender de que consiguiera mantener viva esa luz.
De repente tuve la sensación de que algo me seguía. Entonces me giré y descubrí una enorme figura negra que avanzaba tras de mí. A pesar del terror que experimenté no dejé de ser consciente en todo momento de que debía proteger la luz a través de la noche y la tormenta.
Cuando desperté me di cuenta de inmediato de que la figura que había visto en sueños era mi sombra, la sombra de mi propio cuerpo iluminado por la luz recortándose en la niebla. También sabía que esa luz era mi conciencia, la única luz que poseo, una luz infinitamente más pequeña y frágil que el poder de las tinieblas pero, al fin y al cabo, una luz, mi única luz.” 

(Tomado del libro Encuentro con la sombra


Sin robarle el sentido de su interpretación, me parece que hay ciertos elementos que nos dan información valiosa para entender mejor este asunto que intentamos exponer.  En uno de sus ensayos, Jung se refirió a la sombra personal como el otro en nosotros, es decir, ese otro "yo" que nos llena de embarazo y de vergüenza. Ese otro yo se esconde en ese lado de la mente conocido como el inconsciente, donde reside el lado oscuro de la mente.

Él (Dios) revela los secretos más profundos
y hace salir a la luz cosas oscuras.
— Job 12:22

Desde que somos muy pequeños estamos llenando ese lado oscuro de cosas que no deberíamos hacer.  El Dr. David Figueroa nos dice que "la sombra se nutre del conjunto de frustraciones, experiencias vergonzosas y dolorosas, temores, inseguridades y agresividad que se alojan en el inconsciente del ser humano. Contiene todo lo negativo de la personalidad y siempre tiene un mensaje que darnos, con frecuencia aparece como pensamientos automáticos repetitivos que en el momento no entendemos."  Y todas esas cosas que guardamos, porque simplemente sabemos que no son correctas, se quedan muchas veces reprimidas allí como en una olla de presión.

Y mientras esos pensamientos, conductas e ideas estén encerrados, todo parece estar bien.  El problema está en que si no estamos conscientes de ellos, llegará el momento en el que no podremos controlarlos y en el día que menos los esperamos podrían aparecer. 

Esa era la sombra que perseguía a Jung en su sueño. No era un ser externo o una aparición simbólica. Era la sombra de todo lo que guardaba en ese saco llamado inconsciente. De seguro muchas veces nos hemos sentido así. Perseguidos por nuestros miedos, errores, pensamientos y deseos negativos. Sin embargo es una experiencia que muchas veces Dios la permite para darnos cuenta de aquellas cosas que no nos dejan crecer.

En verdad Dios hace todo eso, una y otra vez, por un ser humano. Lo hace para traerlo de vuelta del abismo, para con luz darle luz a su vida.
— Job 33:27-30

Estoy segura que todos hemos pensado, dicho o hecho cosas que conscientemente entendemos y creemos que no son correctas. Luchamos constantemente con ciertas sombras que parecen no querer despegarse de nosotros. Pablo sufrió esta lucha en carne propia por eso dijo en Romanos 7:19-21

Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

Para tener el control de las sombras que residen en nuestra mente, debemos reconocer conscientemente primeramente de su existencia y luego cuáles son. Jung decía que la sombra solo resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atención.  No fue hasta que Jung despertó, que descubrió qué era aquello que lo perseguía. Cuando encaramos la realidad podemos conocer cuáles son nuestras sombras, y así enfrentarlas con efectividad.  

¿Quién puede darse cuenta de absolutamente todos sus errores?
Así que te pido que me ayudes a no cometer pecados sin darme cuenta.
— Salmo 19:12

Aquí llega la frase cliché de todos los tiempos: todos cometemos errores.  Aunque es cierto, pues es parte de nuestra humanidad, no debemos hacer de esto nuestra excusa estrella para no responsabilizarnos de nuestras acciones. Mientras más consciente estemos de lo que pensamos, decimos y hacemos, podremos evitarlos cada vez más. Esto es parte de nuestro crecimiento.  

 

Este trabajo debe continuar hasta que estemos todos unidos
en lo que creemos y conocemos acerca del Hijo de Dios.
Nuestra meta es convertirnos en gente madura,
vernos tal como Cristo y tener toda su perfección.

-Efesios 4:13

 

***El próximo miércoles estaremos hablando de ese hermoso e intenso proceso de como llega la luz al lado oscuro de nuestra mente.***

 


De todo corazón, 
Miredys