Lógica de fe

El da esfuerzo al cansado,
y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
— Isaías 40:29

No sé si te habías fijado bien en este versículo, pero creo que es uno de los más ilógicos de la Biblia.  La verdad es que en la vida cristiana, muchas veces, el obrar de Dios parece no tener sentido. La lógica de Dios es muy distinta a la lógica de nosotros los seres humanos. ¿Quién podría pensar que una situación de dolor obra para bien? (Romanos 8:28) ¿Es posible que mi fracaso pueda ser parte del propósito de Dios para mí?

No estoy hablando de un Dios tirano, sino de uno que nos promete que a pesar de todo lo negativo que pueda presentarse en la vida, la esperanza de un final de bien es posible (Jeremías 29:11).  Los problemas, los sufrimientos, la desilusión, el cansancio, todo esto es parte de nuestra historia, pero cada una de estas experiencias pueden beneficiarnos, cuando en medio de ellas, aprendemos a esperar en Dios. 

La clave para sobrevivir en los momentos más abrumadores es la fe. Es la fe la que se apoya en la Palabra de Dios cuando las circunstancias parecen cuestionar la verdad de sus promesas. 

La fe es la garantía de lo que se espera,
la certeza de lo que no se ve.
— Hebreos 11:1 NVI

Todo está en que en nuestra disposición le permitamos al Espíritu Santo cultivar en nosotros este tipo de fe (Romanos 8:26, 27).

¿Quién pensaría que enviar a Moisés, siendo un bebé, en una canasta en un río, sería lo que lograría que años después el pueblo de Israel saliera de Egipto? ¿A quién se le ocurriría pensar que vender a José como esclavo por sus propios hermanos, sería la excusa perfecta para llevarlo al lugar donde habría sustento en el tiempo de escasez? ¿Sería lógico pensar que luego de ser humillado, maltratado, rechazado, ignorado, estropeado por los hombres, moriría por ellos mismos para darles salvación? En un corazón que abraza la fe, la respuesta es sí.

Entender las circunstancias no es la solución a la crisis. Esperar en Dios nos da fuerza y nos permitirá ver ese futuro de esperanza que él nos ha prometido. ¿Estás cansado? Dé el vienen las fuerzas. ¿No tienes fuerzas? Él tiene la capacidad de multiplicarlas aún cuando no tengas ninguna. Su Palabra es el poder que nos mueve y nos permite descansar y esperar, creyendo en que TODO, en Dios, obra para bien; ésta es la lógica de fe.

 

De todo corazón, 
Miredys