Al límite

Hay heridas que nunca se ven en el cuerpo que son más profundas y dolorosas que cualquiera que sangre.
— Laurell K. Hamilton.

Hoy Puerto Rico se levantó con la horrible noticia de la muerte de tres niños y su padre en Ponce.  Según algunos diarios que leí, los niños estaban solos con su padre, pues su mamá estaba trabajando en los Estados Unidos. Mientras procesaba esto en mi cabeza, pensaba en que así hay muchas personas viviendo un calvario y ni nos enteramos. Son historias anónimas de aquellos que no han podido superar la desesperanza y se han rendido ante la vida y su hostilidad simplemente porque han llegado al límite de sus posibilidades. 

Sentirse al límite es lo más difícil que un ser humano puede experimentar. No hay nada más peligroso que estar cara a cara a la desesperanza. Todos estamos expuestos. El único requisito es estar vivos. Nunca sabemos lo duro que pueda ser. Sin embargo, puede haber algo peor: Sentirse al límite sin esperanza.

David. Un hombre conforme al corazón de Dios. Aún teniendo tanto, nada pudo impedir que se sintiera al límite de sus posibilidades. Muchos salmos son como el espejo de su alma. Y todos los que nos hemos sentido a punto de estallar, podemos entender cada palabra que el salmista expresó.

 

DAVID SE SE SINTIÓ OLVIDADO

Oh Señor, ¿hasta cuándo te olvidarás de mí? ¿Será para siempre? ¿Hasta cuándo mirarás hacia otro lado?¿Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón día tras día? -Salmo 13:1-2

 

David se sintió abandonado

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos cuando gimo por ayuda? Cada día clamo a ti, mi Dios, pero no respondes; cada noche oyes mi voz, pero no encuentro alivio -Salmo 22:1-2

 

David se sintió deprimido

Estoy agotado de tanto gritar por ayuda; tengo la garganta reseca. Mis ojos están hinchados de tanto llorar, a la espera de la ayuda de mi Dios. -Salmo 69:3

 

David sintió ansiedaD

Mi corazón late en el pecho con fuerza; me asalta el terror de la muerte. El miedo y el temblor me abruman, y no puedo dejar de temblar. -Salmo 55:4-5


David se sintió perseguido

Oh Señor, tengo tantos enemigos; son muchos los que están en mi contra. Son tantos los que dicen: «¡Dios no lo rescatará!». -Salmo 3:1-2

 

Sí, David se sintió al límite

Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer. -Salmo 73:2 

 

Pero lo hermoso de su historia es que justo en el límite de su capacidad, reconoció que había alguien capaz de hacer todo aquello que él no podía. 

Ya casi no tengo fuerzas,
pero a ti siempre te tendré;
¡mi única fuerza eres tú!
— Salmo 73:26

Si llegaste al límite de tus fuerzas, tranquilo(a). Aún queda una gran posibilidad. No sueltes la esperanza. Acude a Dios como David, que a pesar de todo lo que vivió, Él no permitió que David se derrumbara ante las circunstancias. Isaías 40:29 dice que él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

¿Llegaste al límite? Descansa en sus promesas. No le abras la puerta a la desesperanza. Confía, como David…

Yo confío en que veré la bondad del Señor
mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes.
Espera con paciencia al Señor;
sé valiente y esforzado;
sí, espera al Señor con paciencia.
— Salmo 27:13-14

 

 

De todo corazón, 
Miredys

 

 

Miredys ValcárcelComment