Serie Wikén para tres: Cambio de planes

 

Viernes 17 de febrero de 2017, 

Era viernes de madrugada. A eso de las 3:00 am, Stella, Valerie y yo comenzamos la travesía con destino a Culebra para celebrar por segunda vez el cumpleaños de Val. La verdad es que cualquier excusa es buena para escaparse a la Isla Chiquita y más si es la primera vez. (Lo sé. No me digan nada después de esta confesión).  Con muy pocas horas de sueño emprendimos el viaje en ruta a Fajardo, como diría Val, para "agarrar" el Ferry.

Aprovechamos el camino para hablar de muchos temas y en mi caso, de conocer a Stella, ya que era la primera vez que compartía con ella. Honestamente era casi un milagro estar tan alertas o al menos conscientes, habiendo dormido al menos unas dos horas. 

Hoy, sentada frente a mi computadora, con vista al patio de mi casa, disfrutando de una luz tenue gracias a las nubes grises que disminuyen la intensidad del sol, me remonto a todas las cosas que aprendí, viví y disfruté en un día y medio en Culebra. Hoy quiero compartirlas contigo en esta serie "Wikén para tres".

Playa Flamenco

Cuando llegamos a Culebra el cielo nos recibió con un juego de colores que aunque suaves, se podían divisar y disfrutar. Mientras el sol a penas estaba saliendo y con un frío "pelú", como diría un buen puertorriqueño, nos acomodamos en una esquina con nuestra gama de motetes. Aunque regresábamos al otro día, el que nos veía pensaría que estaríamos al menos dos semanas en la isla.

Se supone que alquilaríamos un carrito de golf, pero al final surgió que no había ni uno disponible. Así que no nos quedó otro remedio que llamar a un taxi. Ya eran casi las 7 de la mañana y el hambre estaba comenzado a hacer estragos en nuestros estómagos. Caminamos un poco y llegamos a una panadería que estaba en el pueblo. Luego de calmar el hambre, llegamos a nuestro primer destino: Playa Flamenco.

Poca gente, la arena fría y suave, el mar azul claro y el sol en su punto exacto. For real? Esto es perfecto; justo y necesario. —Gente, tranquilos, no vamos a acampar aquí… — Es que, como aún no era la hora del check in, llevamos a Flamenco todo nuestro bagaje. De hecho, recuerdo que allí conocimos a un par de tórtolos buena gente, que venían de los Niuyores a disfrutar sus años de retiro en las islas del Caribe. Sorprendidos con todo lo que llevábamos para un día y medio, nos dijeron que también se estaban quedando unos cuantos días en  Culebra. Solo que luego nos dimos cuenta que si llevaban una maleta era mucho, gracias. 

Finalmente encontramos el spot perfecto. Así que aprovechamos la tranquilidad de una mañana en la playa para tomar un nap. Valerie había llevado su cámara para tomar "fotos blogueras" en Culebra, OBVIO. Sin embargo, cuando la prendió se dio cuenta que no tenía la tarjeta de memoria.

What? No puede ser que haya traído esta cámara para nada,  dijo.

Fue un momento agridulce, porque queríamos fotos, pero a la vez fue muy gracioso (Sobre esto abundaré un poco más la semana que viene. Inside joke que luego entenderán). Sin otro remedio optamos por usar nuestros celulares. Haz limonada con los limones que la vida te da ¿no?

 

Lección #1

El corazón del hombre traza su rumbo,
pero sus pasos los dirige el Señor. 
— Proverbios 16:9

Aunque no teníamos unas expectativas específicas de cómo sería nuestra estadía en Culebra, sí habíamos planificado ciertas cosas, que finalmente no se dieron. Como las fotos "blogueras" con la cámara de Valerie o los carritos de golf. Sin embargo, surgieron otros momentos que tuvieron mayor valor para nosotras, que si no hubiesen sucedido así no tendríamos mucho que recordar y contar de este fin de semana.

A veces nos frustramos demasiado temprano, pues somos apáticos a los "cambios de planes". Pero Dios, a través de estas experiencias nos enseña que, por encima de nuestros planes, sueños y expectativas está su voluntad. Una voluntad que es agradable y perfecta (Romanos 12:2). Él ve cada detalle, y sabe qué es lo mejor para nosotros.

Aunque no se dieron las fotos "pro" o los carritos de golf, los nuevos planes resultaron mucho mejor. Probablemente Dios sabía que necesitábamos desconectarnos y esta fue la manera en que nos impulsó a disfrutarnos el viaje antes de ocuparnos. 

Si de pronto sientes que las cosas no están saliendo como querías, antes de frustrarte, pregúntale a Dios si el rumbo que has trazado, es compatible con su corazón. Él te dará luz en el camino y finalmente te mostrará cuál es la ruta y el plan perfecto para ti.

 

Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.

-Jeremías 29:11

 

 

De todo corazón, 
Miredys