Cómo ayudar a los niños y adolescentes a superar la violencia y otras experiencias traumáticas: Lo que los miembros de la comunidad pueden hacer.

 

Cada año, hay niños expuestos a la violencia, a catástrofes o a otras experiencias traumáticas. Hay jóvenes que sufren heridas o que ven a otros lesionados por actos de violencia. Algunos sufren abuso sexual, pierden a sus seres queridos o presencian otros acontecimientos trágicos e impactantes. Los miembros de la comunidad, entre ellos, maestros, líderes religiosos y otros adultos, pueden ayudarles a superar estas experiencias y a iniciar el proceso de recuperación.

¿Qué es el trauma?
A menudo se piensa en los “traumas” como lesiones físicas. Sin embargo, también hay traumas psicológicos, que son experiencias emocionalmente dolorosas, impactantes, estresantes y que, a veces, pueden poner en peligro la vida. Pueden o no implicar lesiones físicas y tal vez sean el resultado de haber presenciado algún acontecimiento inquietante. 

Las reacciones o respuestas de los niños a los acontecimientos traumáticos pueden ser inmediatas o pueden ocurrir algún tiempo después. Las reacciones varían en intensidad y pueden incluir una variedad de comportamientos. Es posible que los niños con problemas de salud mental existentes, experiencias traumáticas anteriores o apoyo familiar y social limitado, sean más vulnerables al trauma. Las respuestas que más se ven en los niños después de una experiencia traumática son la pérdida de confianza y temor de que el acontecimiento vuelva a ocurrir.

Es importante recordar que las reacciones de los niños a una experiencia traumática son fuertemente influenciadas por las respuestas de los adultos a la misma experiencia. 

Respuestas frecuentes de los niños a las experiencias traumáticas. 

Los niños de 5 años o menos pueden reaccionar de las siguientes maneras:

Mostrando señales de miedo, aferrándose a sus padres o las personas que los cuidan, llorando o gritando, moviéndose sin rumbo, quedándose inmóviles, volviendo a comportamientos comunes de cuando eran más pequeños, orinándose en la cama o teniendo miedo a la oscuridad.

Los niños de 6 a 11 años pueden reaccionar:

Aislándose, volviéndose reservados cuando están entre amigos, familiares y profesores, teniendo pesadillas u otros problemas para dormir, negándose a acostarse a dormir, volviéndose irritables o revoltosos, teniendo ataques de ira, Iniciando peleas, teniendo dificultad para concentrarse, negándose a ir a la escuela, quejándose de problemas físicos, teniendo miedo sin razón, deprimiéndose, sintiéndose culpables de lo que pasó, volviéndose emocionalmente insensibles, desempeñándose mal en la escuela y en las tareas o perdiendo el interés en las actividades divertidas.

Los adolescentes de 12 a 17 años pueden reaccionar:

Volviendo a revivir mentalmente el acontecimiento traumático (“flashbacks”), teniendo pesadillas u otros problemas para dormir, evitando recordar la experiencia traumática, consumiendo drogas, alcohol o tabaco, faltando el respeto o actuando de manera destructiva, quejándose de dolores físicos, sintiéndose aislados o confundidos, deprimiéndose, enojándose, perdiendo el interés en las actividades divertidas o teniendo pensamientos suicidas.

Los adolescentes pueden sentirse culpables, posiblemente por no haber podido evitar las lesiones o las muertes. También pueden tener pensamientos de venganza.

¿Cómo pueden ayudar los miembros de la comunidad después de una experiencia traumática?

Los miembros de la comunidad tienen un papel importante en ayudar a los niños que han sufrido una experiencia violenta o una catástrofe. Pueden ayudar a los niños a afrontar el trauma y protegerlos de una exposición más prolongada a la experiencia traumática. Es importante que los miembros de la comunidad recuerden lo siguiente:

  • Deben permitir que los niños expresen sus sentimientos y que hablen sobre la experiencia, pero no deben obligarlos a hacerlo.

  • Deben identificar y abordar sus propios sentimientos; esto puede permitirles ayudar a otros con mayor eficacia.

  • Pueden usar sus edificios e instituciones como lugares de reunión para dar apoyo.

  • Pueden ayudar a las personas a identificar dónde encontrar ayuda, y pueden resaltar las fortalezas de la comunidad y los recursos que alimentan la esperanza.

  • Pueden ayudar a los niños a desarrollar habilidades para enfrentar y resolverlos problemas, así como aprender maneras para sobrellevar o controlar sus temores.

  • Por último, los miembros de la comunidad pueden tener reuniones con los padres para hablar sobre la experiencia traumática, la respuesta que tuvieron sus hijos, cómo se les está ayudando, cómo pueden los padres ayudar a sus hijos, así como para hablar sobre otras formas de apoyo que estén disponibles para ellos.

Es posible que algunos niños necesiten ayuda de un profesional de la salud mental. Otras personas pueden buscar otro tipo de ayuda de los líderes comunitarios. Identifiquen a los niños que necesitan apoyo y ayúdenles a conseguirlo. Sobre todas las cosas se le debe recordar a los niños que los adultos, los aman, los apoyan y estarán con ellos cuando sea posible.

Fuente: NIMH (National Institute of Mental Health)


Nota: Toda la información incluida en Allunisono es únicamente para uso educativo. Para obtener consejos médicos, diagnósticos y tratamientos específicos, consulte con su médico.

En caso de emergencia, por favor, llame al 911.

Imágenes proporcionadas por Unsplash.