Historias: Lo que la ansiedad me enseñó

 
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“Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor. Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.”

—1 Pedro 5:6-7 NTV

En ocasiones la sonrisa se utiliza como una desviación directa para obviar los dolores más profundos del alma. Ese era yo. La risa más alta en el lugar, pero en ocasiones sintiendo dolor, rencor, remordimiento por situaciones que realmente no tenía el control. El divorcio de mis padres, una situación económica inestable, muy poca claridad en los estudios y profesión futura, entre tantas cosas que constantemente bombardeaban mis emociones; estaba viviendo una vida a medias. Reía alto, fuerte y a menudo buscando esconder los dolores y ansiedades que a diario cargaba. En el proceso, comencé a sentirme responsable por los errores de otros y comencé a pensar qué era yo quién tenía que solucionar lo que tenía de frente.

Vivía una vida llena de ansiedad. Desde el momento en que abría mis ojos, los pensamientos llenos de ansiedad invadían mi mente. Pasaba el día tratando de solucionarlos y como de costumbre, al llegar la noche no había resuelto ninguno. Perdía horas de sueño pensando que hubiera pasado si tan siquiera hubiera resuelto alguno de los problemas que atentaban con el sueño otra noche más.
Reía con todos en el trabajo, salía con amigos y compartía con la familia, todo parecía estar en orden, hasta que surgía un cambio de planes momentáneo provocándome ansiedad y luego el día no volvía a ser el mismo.

Los ataques de ansiedad se convirtieron en ataques de pánico y desarrollé lo que en la psicología se conoce como agorafobia (Este trastorno consiste en un miedo y una ansiedad intensos de estar en lugares de donde es difícil escapar o donde no se podría disponer de ayuda.) De ser una persona sumamente social, llegué al punto a tener terror salir de mi casa. No está demás decir que perdí el trabajo, bajé las notas en la universidad y todos mis sueños comenzaron a salir de mi mente. Pensé que me estaba volviendo loco. No conocía lo que me estaba pasando. Luego de un proceso de varios meses, decidí buscar ayuda con varios profesionales de la salud. Un gran psicólogo atendió la crisis inicial y me ayudó a salir de mi casa y comenzar a envolverme en actividades cotidianas. 

La psicóloga Luz Alvira me dio varias terapias. En una conversación informal sobre una tacita de café, Luz me dijo estas palabras que aún recuerdo:  “Visualiza la ansiedad como una bola de nieve. Mientras más pienses en lo que te está dando ansiedad, la bola de nieve va a crecer. Si no paras los pensamientos tóxicos que te producen ansiedad, la bola de nieve seguirá creciendo y será más difícil salir del ciclo. Aprende a ponerle un STOP a los pensamientos que te están produciendo ansiedad.” En ese instante pude visualizar que los temores que tenía, las cosas que me estaban dando ansiedad eran pensamientos descontrolados y muchas veces irracionales. Fue entonces cuando entendí que no puedo cargar el peso del mundo en mis hombros. Tarde o temprano ese peso iba a hundir completamente mi ser y todo lo que yo componía. 

En el proceso estaba olvidando las veces que Jesús nos enseñó a descansar en sus promesas. Claro, mis problemas parecían más grande que cualquier promesa que pudiera estar escrita en la Biblia. La realidad es que quien vive con pensamientos distorsionados de sí, se aleja de la realidad eterna. Vivía una vida pensando que mis problemas eran más grandes que cualquier ayuda que me pudiera dar un consejero, pastor ó la Palabra de Dios. ¡Qué error tan grande!

Dios ha sido fiel. En el proceso aprendí herramientas que me han ayudado a minimizar los episodios fuertes de ansiedad. Incluso, los ataques de pánico han estado controlados. Todas las cosas buenas, comienzan de pequeñas buenas desiciones enfocadas hacia un propósito. Yo tuve que cambiar hábitos en mi vida para crear espacio para las cosas que sí importan. Incluyo una serie de hábitos que usé de manera intencional para mejorar mi estado anímico y bienestar general:

  1. LEER: Encontré que durante la mañana, con una taza de café negro, leer me estaba ayudando en el estado emocional con qué enfrentaba el día. Utilicé devocionales del app de la Biblia para ayudar en mi consistencia de leer la Palabra de Dios. En adición utilicé libros recomendados por mi psicólogo para ayudarme a trabajar con mis emociones y los procesos que estaba pasando.

    • How to Conquer Your Fears, Phobias and Anxieties: Stop Running Scared By Herbert Feinsterheim, P.H. D.

    • Who Switched Off My Brain By Dr. Caroline Leaf 

    • The Anxiety & Phobia Wokbook By Edmund Bourne P.H. D.

    • Atomic Habits By James Clear

  2. EJERCICIOS: Hacer ejercicios mejora mi estado anímico, me relaja de la ansiedad que el día pueda provocar y me lleva a vivir un estilo de vida saludable. Hacer aunque sean 20 minutos de ejercicio a diario ha mejorado hasta la forma en cómo me relaciono con otros. Cuando no hago ejercicios suelo tener más ansiedad de lo normal, se afecta mi alimentación y soy menos productivo.

  3. BUENOS AMIGOS: Los amigos son fundamentales en tu proceso. Te van a animar cuando estés cabizbajo pero también te ayudan en los días que las ansiedades estén en su pico. Recuerdo una semana que todo estaba corriendo opuesto a como lo pensé y un amigo me llamó a tomar un café, la conversación con él me ayudó a sentirme tan bien. Salí de ese almuerzo con ánimo y con unas fuerzas nuevas para enfrentar las situaciones difíciles del trabajo. 

Cada proceso de ansiedad es muy particular. Toma el tiempo que estás viviendo y aprende a entender lo que estás sintiendo. Es muy importante que estés presente en tu temporada. No corras de tus emociones. Enfrentar lo que sientes es esencial para poder salir adelante. En el proceso en el que estás, busca maneras al igual que yo para poder encontrar la paz. Tengo amigos que han pasado horas escribiendo canciones y tocando algún instrumento, otros aprenden un arte nuevo como lo es maquillarse ó cocinar. Los procesos de ansiedad y pánico son esenciales para poder aprender algo más de quién eres. Aprovéchalo y descubre lo hermoso que hay dentro de ti.

Estas próximas semanas, explora haz un listado de las cosas que te dan más ansiedad. También haz un listado de las cosas que te dan paz. Comienza a hacer mas de aquello que te da paz y dialoga con un profesional de la salud ó algún mentor aquellas cosas que te están dando ansiedad, enfréntalas y verás que podrás vivir una vida feliz y en armonía.