¿Que hago después de predicar?

Como pastor tengo una agenda luego de salir de ministrar. Abriré mi corazón al lector para que entienda que el hecho de ser pastor no me excluye de ser vulnerable [débil]. Quienes han predicado saben que drena. Aunque uno hace lo que le apasiona, siempre se termina con menos fuerzas de las que se comenzó, a veces me siento vacío. El ministerio es drenante y en ocasiones frustrante. 

Como persona que nació luego de la gran caída del Edén, acepto que tengo problemas con el pecado. La realidad es que el pecado es rico, aunque sus consecuencias nos hieren. El diablo sabe que al culminar de ministrar uno está cansado y quiere aprovecharse y tentar a uno como individuo en las áreas más placenteras. ¡Está furioso porque almas fueron arrebatadas de su poderoso reino de las tinieblas! 

Les cuento, cuando llego a mi hogar caigo de rodillas en un pequeño rincón que tengo; 

  1. Doy gracias a Dios por escogerme como humano [que no me excluye del pecado] para llevar un mensaje de arrepentimiento, perdón de pecados ysantificación. El apóstol Pablo en su primera carta en su ministerio escribe "da gracias a Dios en todo" (1 Tes. 5:18). 
     
  2. La oración no queda ahí, luego viene la lucha, pido fuerzas para soportar las tentaciones venideras. Aprenda que muchas de las cosas que predicamos son debilidades a nuestra vida íntima. Pido una llenura de su Espíritu Santo, que me santifique, cambie mis pensamientos y me mantenga mirando a la cruz. Reconozco que Dios es más grande que mis pecados y debilidades, por eso acudo a Él. Me someto a Dios, someto mis deseos carnales a la cruz, reconociendo que mientras me someto el diablo tiene que huir (Santiago 4:7). La palabra "someterse" (en griego, "hypostasso") significa "subordinarse", "permanecer abajo". Cuando tú y yo como ministros del Señor "permanecemos abajo" de Él hacemos de su presencia un escudo para los ataques del diablo.
     
  3. Ruego al Padre que me libre de toda egolatría. En Romanos 12:3 expresa que "no debes tener un pensamiento más alto de lo que debería". Uno al culminar un sermón es tentado a ir a personas específicas para preguntar cómo quedó, cuando esa pregunta nace de un deseo de exaltación humana. ¡Cuidado! Mejor haga un análisis en la presencia de Dios.
     
  4. Concluyo la oración depositando mi vida ministerial en sus manos, sabiendo que todo lo que soy es por gracia (Efesios 2:8-9). 

No quiero que vea esto como una fórmula salvífica, es algo que he adoptado porque comprendo que soy un pecador, que le gusta los aplausos y la admiración del hombre. Cuidemos nuestra vida como personas que amamos el cuerpo de Cristo. Recuerda, Dios es quien te usa, no son tus habilidades, siempre mantén tu vida subordinada a la cruz de Cristo, el evangelio se trata de Él no de ti. 

 

 

Con amor, 
Pastor Peter Rivera Jr. 

Miredys ValcárcelComment